Capítulo III

Las reuniones sociales tienden a tomar caminos divertidos en la medida que hay variedad de personas ocupando un mismo lugar, se desafían incluso leyes físicas, se rompe el statu quo de las cosas.

-¡Matías!- grita Lucrecia entrando haciendo momerías.

 -Luuu- Matías responde compinche.

. -Que lindo sitio en el que te has montado niño, te presento a Francia, a Pilar y Arturo- dice Lu.

 Matías en tono burlón -Mucho gusto Matías, sigan siéntanse como en casa, mal atendidos- todos se ríen hipócritamente.

 – ¿Es auto service?-  pregunta Pilar.

 -Sí podría decirse que sí- responde Matías.

 -Oiga venga los relaciono, Francia, Cata, Cata, Pilar, Pilar hombres 1 y 2, mujeres 1 y 2, Arturo. Listo- Lu haciendo gestos exagerados.

Willi cansado alza la voz y dice: -No, esa música no se puede hamaquear, ya el trago hizo sus estragos, ya yo ya, yo me subo ya- se le nota el cansancio de toda una vida.

Clau se suma diciendo -Yo mañana debo madrugar, un placer haberte conocido Matías y bienvenido-.Gustav se cae intentando sentarse en la hamaca.

-Hasta luego descansen, gracias por todo- Matías de lejos responde.

Willi se acerca a Matías da un fuerte apretón y lo atrae hasta su hombro y da un abrazo buscando compincheria.

Los tragos se empiezan a acabar, hombre 1 y 2 se sienten exhibicionistas, observados por voyeristas deseosos de escarnios públicos, se toman de la mano, se despiden únicamente de Cata, y como reinas de belleza mandan besos a los demás ya ebrios- chaooo- dicen insolentemente, vinieron por licor, y ya taqueados se fueron a parking de dos. Salen y se apoyan mutuamente para no caer.

Mujer 1 y 2 se arrunchan en un sofá esperando el día, Arturo saca de su mochila yerba. -Te molesta si lo pegamos- Arturo pregunta discreto.

 -No para nada, solo de la barandita para allá, ya les caigo- Matías amurado responde.

Francia baila sola, dueña de sí misma, su tono de piel oscura y sus risos, su sonrisa envuelven por completo el lugar con una seguridad propia de las mujeres que ya no existen, diosas egipcias, parece ser de otro tiempo, calmada somete todo al rededor, brilla con un brillo de otro planeta. Matías no deja de mirarla.

-No amigo no se haga eso, ella es de otros gusticos- Lu le dice a Matías llegándole por la espalda como si pudiera leerle la mente.

 -¿Cómo de que gusticos?- Matías pregunta intrigado.

Se para y baila sólo buscándole la mirada, pero es imposible, ella lo disfruta más sola, baila, come, y escucha música con los ojos cerrados, Matías se le acerca tímidamente – Paris, Paris- Matías le dice tomándola de la cintura. Ella abre los ojos le sonríe, y permite que le tome la mano para bailar emparejados, más sigue esquivando el contacto visual.

 -Me llamo Matías- Matías se presenta con seguridad.

Soy… Prozac, ribotril, metadona, anfetaminas, barbitúricos, pépas, coñac, whisky, vodka, el aguardiente me mantiene lucido en este apoteósico mundo, donde las cuentas no llegan a saldo rojo debido a la generosa herencia que me ha dejado ancestralmente el caprichoso destino, nací con hambre, pero mis necesidades fueron cubiertas desde los cinco años cuando fui bendecido entre un grupo de 8 niños en un acto de selección natural en un lugar mal nombrado orfanato.

-Yo soy…- Francia.

Soy… No sexo casual, no drogas, no carne, no alcohol, no religiones, no control mediático, soy ecléctica, tomo clases de escepticismo avanzado, hago yoga, leo física cuántica y me fascina la culinaria. Todas las cosas las aprendo gratis, ya que el conocimiento es para compartirlo.

 Interrumpe Matías y dice: – ¿Vos eres más capital?. ¿Eres París, París?

Ella pertenecía al commodity propio de la época, como si Hermes hubiese puesto alas en sus tobillos ella viajaba en el siglo ligeramente, sin necesidades aparentes se complicaba la vida para imprimir un poco de drama, como artemisa, cleopatra o afrodita es una perfecta conocedora de sus dotes y alcances, consiente buscaba siempre sobrepasarlos, con una obstinación desafiante que no tiene cualquier ser vivo, armada con pálpitos pasionales, o un libido tan característico del hedonista paisaje.

Pregunta incomoda Francia -¿Quién te dio la confianza para llamarme así?- lo mira desafiantemente.

Él ha recorrido el mundo sin encontrar cura a su misántropa actitud, con una mente brillante pero obtusa,  víctima de sus elucubraciones se plantea teorías de mundos paralelos donde es feliz, en uno de ellos se ve a sí mismo comiendo un helado al medio día dominguero preocupado por su desempeño laboral,  ya que es fuente y financiación de su sórdido pero coherente estilo de vida junto a su esposa y 7 hijos.

– Por como bailas creo que te llamas París, París, me parece un nombre digno de un personaje de un libro que logra atrapar y enamorar al lector- aclara Matías tímidamente.

Ella no ha salido de su barrio, frecuenta las bibliotecas, comedores comunitarios y cinemas, suficiente para conocer el mundo que la rodea, siendo el imán (polo positivo) de desadaptados e inconstantes seres que buscan un poco de su calor para seguir respirando.

-¿Vos me quieres leer como a un personaje de un libro? ¿Quieres enamorarte de mí? ¿Quieres, quieres, qué quieres conmigo qué otros no hayan querido, querido? Además, bailo por cómo me siento, puede que mañana no sea Paris sino Quebec- París responde contratacando.

Él, estudio celuloiditis (antes cine) y después viajo a especializarse en obsolescencia post modernista y filosofía telepática en el extranjero, volvió porque extrañaba su cama y a Leandro, su mascota, una iguana cocainómana. Ahora, busca escribir un libro para la única librería del lugar o una película que sea después llevada a la T.V en el canal con mayor rating en Calenoma.

-Quiero escribir de ti, que todos se enamoren de mi personaje como probablemente yo me enamore de tu imaginario, de mi versión de lo que tú eres, pero no eres en realidad, sería algo inofensivo, como el amor- Matías responde sarcástico viéndole fijamente los labios.

Ella ganó una beca para estudiar creencias contemporáneas y pseudo-culturas aborígenes, después desarrollo proyectos con la comunidad en temáticas humanistas. Ahora, tiene un centro de investigación y educación experimental.

-Fin diálogos internos-

Paris evade la mirada y pregunta  – ¿Así que eres escritor, de que escribes ahora? – da vueltas.

-Hasta hoy de nada, no se mañana- Matías responde jugando con Paris.

.-¿Mañana, habrá mañana?- París Ridiculizándolo con su mirada.

-¿Fumas?- Matías mientras saca de su bolsillo unos piel roja.

París toma su mochila y empuja a Matías hacía la salida, la sigue, el abre la puerta y sentado en el barandal invita a París a sentarse, ella se sienta, toma el pelo recaído de sus prominentes risos y los ubica detrás de la oreja, sube la mirada expectante.

-¿vas a querer al fin? – Matías desea que diga que no fuma en el fondo.

-No, solo te acompaño- París resuelta destapa una gaseosa (tampoco toma), mira con intriga, y pregunta -¿eso son cigarros?- toma un sorbo largo.

-Si- Matías riéndose – estos no tienen filtro- inhala una bocanada. Se desorienta tras la llegada de un vehículo, no esperaban a nadie más, el carro se parquea, se apaga, abre sus puertas y con ellas la tentación. Ángeles caídos, un moreno y una morena de ojos claros, cuales vampiros cubanos, guardianes del alba, emisarios de sórdidos paisajes que alborotan la realidad, suben las escaleras. La morena sin pensarlo dos veces tantea la entrepierna de Matías, y al saludarlo le pasa la lengua por el esquinero dejándole en el bolsillo un tarrito. Sale del lugar sin girar en ningún instante como si le temiera a su sombra.

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